
Echando por tierra las apuestas, Crash se llevó el Oscar a la mejor película, sorprendiendo en la 78 edición de los premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood al vencer a la gran favorita de la velada, "Brokeback mountain". Ambas películas quedaron empatadas con tres estatuillas junto a "Memorias de una Geisha" y "King Kong"."Crash", del director Paul Haggis, consiguió las estatuillas por mejor película, mejor guión original y mejor montaje, mientras "Brokeback mountain" tuvo que conformarse con el Oscar a mejor director para el taiwanés Ang Lee, mejor guión adaptado y mejor banda sonora original para el argentino Gustavo Santaolalla.
Pese al favoritismo que desde hacía meses venía sosteniendo "Secreto en la montaña" -película que motivó desde sesudos análisis sociológicos hasta decenas de parodias mediáticas respecto de la apertura de la industria cinematográfica estadounidense a aceptar por primera vez una historia de abierta temática gay- el secreto a voces aseguraba que las chances de "Vidas cruzadas (Crash)" aumentaban a cada minuto.
Para empezar ha sido un año malo de buenos films. Todas las candidatas a Mejor Película (con la excepción de "Crash", ese mal refrito de la magnífica y muy ignorada en su momento "Magnolia" de Paul Thomas Anderson) son obras de mérito y no de las que mueren y matan por seducir al “gran público”. Pero, atención, ni "Brokeback Mountain", "Capote", "Munich" o "Buenas noches y buena suerte" son lo que se dice blockbusters y la recaudación de todas juntas no alcanza a superar la de Madagascar y, por separado, ninguna ha conseguido juntar más dinero que el documental también candidateado La marcha de los pingüinos. Lo que significa que –a pesar de tanta pompa y circunstancia– hay poco que festejar y todo parece indicar que los spin-doctors de Hollywood no han hecho bien los deberes, no consiguieron convencer a la audiencia de que es posible un cine comercial sin explosiones o sables de luz o, sencillamente, tal vez lo que pasa es que ya a nadie le importa lo que suceda en las salas multiplex con pantallas cada vez más chicas porque el verdadero negocio pasa por el DVD y los livings con pantallas cada vez más grandes. Para decirlo de otro modo: los académicos han decidido mirar para otro lado o tal vez hacer justicia y así ninguna de las diez películas más taquilleras del 2005 pelea por algún Oscar de los buenos. Y abundan los nominados por primera vez. Y casi no figuran los grandes estudios. Y brilla por su ausencia el gran espectáculo de millones de dólares invertidos y más millones de dólares recaudados: nada de "Titanic" o "Señor de los anillo" y, ya saben, "King Kong" y Peter Jackson se cayeron desde las alturas del rascacielos hasta los sótanos de las categorías técnicas.
Y allí fue la fiesta, siguiendo puntillosamente el libreto y dándoles la razón, categoría por categoría, a los sondeos previos, hasta que al final sucedió lo que para la mayoría de los que estamos fuera de la Academia resultó inesperado y hasta hizo pasar una sombra de estupor por el rostro de Jack Nicholson cuando vio que el papelito no traía el nombre de la montaña más famosa de la ficción reciente, sino una palabrita breve y contundente -"Crash"- que bien podía sonar como la onomatopeya del golpe que se le estaba propinando al ánimo de gran parte de la audiencia, real o virtual. “A mí no me miren” o “Yo no fui”, parecía decir con sus ojos Jack Nicholson, más divertido que sorprendido, cuando abrió el sobre que consagró a "Crash (Vidas cruzadas)" con el Oscar a la mejor película. Con la sabiduría de un profesional, se privó de hacer cualquier comentario, pero pronunció el título original de la película ganadora –Crash– casi con delectación. Esta historia coral sobre el racismo, la corrupción policial, el tráfico de inmigrantes ilegales, la violencia generalizada, la incomunicación, los múltiples negocios turbios, los abusos de poder y las ostensibles diferencias sociales que se producen en el transcurso de 36 horas en distintas zonas de Los Angeles contó con el aporte de un importante elenco encabezado por Sandra Bullock, Matt Dillon, Don Cheadle, Brendan Fraser, William Fichtner, Thandie Newton y Ryan Philippe, y fue varias veces comparada con "Ciudad de ángeles", de Robert Altman. Precisamente, el director de "Smash" y "Las reglas del juego" se quedó con la mayor ovación de la velada al recibir un premio a su trayectoria de manos de Meryl Streep y Lily Tomlin.
Daba la impresión de que hasta quienes la votaron –y deben haber sido unos cuantos, porque la película de Paul Haggis se llevó también el premio al mejor guión original y al mejor montaje– se sorprendieron de que ganara el premio mayor de la noche, tal fue el revuelo y el asombro en ese momento en el Kodak Theatre. "Brokeback mountain (Secreto en la montaña)", con la dramática historia de un amor prohibido entre dos cowboys de Wyoming, era la favorita de todos, pero en el momento decisivo, en el de la horrible verdad, muchos parecen haberse arrepentido. Nunca los boca de urna fallaron tanto en la Meca del Cine. Y nunca desde "Rescatando al soldado Ryan" –otra favorita que terminó derrotada en la recta final, en aquella oportunidad por "Shakespeare apasionado"– una película ganadora pareció tan perdedora. Al fin y al cabo, el director Ang Lee (el primer no estadounidense en ganar la categoría), los guionistas Diane Osanna y Larry McMurtry (genial en su combinación de frac y jeans) y el músico argentino Gustavo Santaolalla consiguieron tres de las más importantes estatuillas, pero aun así "Secreto en la montaña" quedará en el recuerdo como la gran derrotada de la noche.
"Buenas noches... y buena suerte", quizás el film político más inteligente que haya producido Hollywood en los últimos años, capaz de iluminar la actualidad de los Estados Unidos a partir de un episodio del pasado y que se quedó con las manos completamente vacías, ya que el Oscar a George Clooney fue como actor secundario de Syriana. El premio a Philip Seymour Hoffman por Capote y la estatuilla a la mejor actriz a Reese Whiterspoon por otro biopic, Johnny y June, tranquilizó seguramente a los apostadores de Las Vegas, que los tenían como favoritos. Y ambos, también, complacieron a la audiencia familiar del Oscar, con sus respectivos agradecimientos: a su madre (él) y a su abuela (ella).
Lejos estaba ya a esa altura la ceremonia que prometía temas risquée o declaraciones políticas. Compitiendo con "Vidas cruzadas (Crash)" y con "Secreto en la montaña (Brokeback mountain)", el mono "King Kong" y el best-seller ilustrado "Memorias de una Geisha" se llevaron, también, tres estatuillas cada una, aunque en categorías técnicas. Esa división salomónica de premios pareció expresar, sin embargo, no tanto el consenso o la armonía de la industria sino más bien un desconcierto, como si en un año en que las grandes superproducciones fueron minoría los académicos de Hollywood no hubieran sabido muy bien qué hacer con su voto, salvo perdonarse a sí mismos.
Otros triunfos "extranjeros" fueron, por ejemplo, los del film sudafricano "Tsotsi" entre las producciones realizadas en idioma no inglés, mientras que el muy exitoso documental francés "La marcha de los pingüinos" se quedó con la distinción en esa categoría. Por su parte, el talentoso animador británico Nick Park -que ya había logrado tres Oscar por sus cortos animados- obtuvo su cuarto premio por "Wallace & Gromit: la batalla de los vegetales". Es la primera vez que un film hecho con la técnica artesanal de stop motion gana como largometraje de animación en los cinco años de vida que tiene esta categoría.
En fin, que por cada sonrisa de felicidad hubo, como siempre, otras cuatro expresiones de desconsuelo (en este caso, también de disgusto), que hubo muchos borradores del mensaje de agradecimiento que terminaron hechos un bollito en el fondo del bolsillo de algún caballero (o de la cartera de alguna dama) y que, vaya rareza, el Oscar 2005 tuvo el privilegio de una unanimidad: la de Philip Seymour Hoffman, cuyo "Capote" ni siquiera necesitaba de la estatuilla para asegurarse un lugar entre los trabajos actorales más memorables de la historia del cine.
Recordar que desde siempre Hollywood, a la hora de estos premios, ha estado dominado por dos tendencias: la de las grandes superproducciones y las películas políticamente correctas preocupadas por temas serios. Cada año las nominaciones pivotan sobre estos dos polos, predominando la idea industrial sobre las tesis. Así, el precedente del año pasado con Million dollar baby, la tesis frente a la industria, se ha repetido agigantado este año, incluido el oscar honorífico a Robert Altman, que conviene recordar fue alguien que se enfrentó por completo a la industria. Uno que le empieza a dar vueltas al asunto se pregunta que podrá suceder el año que viene, y si los estudios no harán valer su fuerza para cambiar el sino de las nominaciones. Lo que importa de verdad es que luchen por los premios las que sean las mejores, y lo bueno es que han sido los propios académicos los que se han rebelado… por el bien del cine. Y estos oscars son un golpe duro al sistema.
Siempre es bueno recordar que el Oscar no extiende certificados de talento y que el triunfo, por lo menos en estos terrenos del arte y el entretenimiento, no se alcanza, como la maratón, en una jornada sola.
El discurso. Sin duda, el agradecimiento de George Clooney fue el mejor de la noche. A saber: "Quiero decir que aquí en Hollywood a veces estamos un poco fuera de la realidad. Y creo que eso es bueno. Nosotros fuimos los que hablamos del sida cuando otros sólo susurraban y hablamos de los derechos civiles cuando no era un tema muy popular. (...) Esta Academia le dio en 1939 un Oscar a Hattie McDaniel (actriz negra de "Lo que el viento se llevó") cuando los negros todavía debían sentarse en la parte de atrás de las salas. Estoy orgulloso de ser parte de esta Academia, de esta comunidad y de estar fuera de la realidad. Y les agradezco mucho por este premio".
RESUMEN
Philip Seymour Hoffman logró el Oscar como mejor actor por su interpretación de Capote y Reese Witherspoon como mejor actriz por Walk the Line.
King Kong consiguió tres galardones en categorías técnicas como sonido, montaje sonoro y efectos especiales. Memorias de una geisha obtuvo la misma cantidad de preseas en mejor dirección de arte, mejor fotografía y vestuario.
El director Robert Altman puso a la sala de pie, no sólo para recibir el Oscar de honor que le entregó la Academia o en saludo a toda una vida dedicada al cine, sino cuando reveló que hace 11 años había sufrido un trasplante de corazón.
Rachel Weisz se llevó la estatuilla de mejor actriz secundaria por The Constant Gardener y George Clooney consiguió el galardón a mejor actor secundario por Syriana. La mejor canción fue It\'s Hard Out Here For A Pimp, de Hustle & Flow.
· Mejor película: 'Crash'. · Mejor actor principal: Philip Seymour Hoffman, por 'Capote'.
· Mejor actriz principal: Reese Witherspoon, por 'En la cuerda floja'.
· Mejor actor de repart George Clooney, por 'Syriana'.
· Mejor actriz de repart Rachel Weisz, por 'El jardinero fiel'.
· Mejor director: Ang Lee, por 'Brokeback Mountain'.
· Mejor película en lengua no inglesa: 'Tsotsi', de Sudáfrica.
· Mejor guión adaptad Larry McMurtry y Diana Ossana, por 'Brokeback Mountain'.
· Mejor guión original: Paul Haggis y Bobby Moresco, por 'Crash'.
· Mejor película de animación: "Wallace & Gromit: The Curse of the Were-Rabbit."
· Mejor dirección artística: 'Memorias de una geisha'.
· Mejor dirección de fotografía: 'Memorias de una geisha'.
· Mejor efectos de sonid 'King Kong'.
· Mejor montaje de sonid 'King Kong'.
· Mejor banda sonora: 'Brokeback Mountain', de Gustavo Santaolalla.
· Mejor canción: 'It's Hard out Here for a Pimp', de 'Hustle & Flow', por Jordan Houston, Cedric Coleman y Paul Beauregard.
· Mejor vestuario "Memorias de una geisha".
· Mejor documental: 'March of the Penguins'.
· Mejor corto documental: 'A Note of Triumph: The Golden Age of Norman Corwin'.
· Mejor montaje: 'Crash'. · Mejor maquillaje: 'Las crónicas de Narmia'.
· Mejor corto de animación: 'The Moon and the Son: An Imagined Conversation'.
· Mejor cortometraje: 'Six Shooter'. · Mejores efectos visuales: 'King Kong'.
· Oscar honorífico: Robert Altman.

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