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2006-05-29

FUNDAMENTALISMO ISLAMICO


Hace algunas semanas y para balancear mis post acerca de las criticas al Catolicismo, tema que surgió debido a un largometraje muy popular por estos dias, decidi entonces tambien presentar criticas y visiones distintas de las que se dan generalmente con respecto a las tres religiones monoteistas mas importantes: LA DECADENCIA DEL CATOLICISMO, daba una serie de pistas para comenzar a informarse acerca de la farsa de su historia, elorigen pagano de sus cultos y las mentiras a las que por siglos ha sometido la Iglesia Católica a Occidente, CRITICAS AL JUDAISMO: SIONISMO, intentaba salir de esa visión victimaria del Judaismo, y mostrar que pasa con los palestinos desplazados y de que manera el judaismo se impone ideologicamente en el mundo. Ahora Fundamentalismo Islamico intentara mostrar porque se asocia al Terrorismo con el Islam, porque Medio Oriente esta mal visto en Occidente, y que tipos de fundamentalismo aparte del islamico existen.

El fundamentalismo islámico es en la actualidad la muestra más clara del grado de fanatismo al que puede llevar un credo. La tendencia a igualar esta fe con lo radical se acentúa día a día con la sucesión de atentados terroristas. Sin embargo, el fundamentalismo no es exclusivo del Islam; es y ha sido común a diversas religiones.



A partir de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, y más aún luego de lo ocurrido el 11 de marzo de 2004 en Madrid, parece haberse vuelto inevitable referirse al terrorismo islámico a la hora de hablar de fundamentalismo religioso. Con frecuencia, hasta es el punto desde el cual arranca cualquier reflexión sobre el tema. Incluso ambos conceptos se ven a menudo cuasi emparentados, como si se trataran de la misma cosa. De esta contaminación conceptual derivan ideas simples y carentes de rigor (pero con gran capacidad de penetración) como las que equiparan o dan a entender que hablar de Islam, la religión, es hablar de fundamentalismo. Y de ahí a ligarlo al terrorismo, hay un solo paso.

Cabe destacar que asi mismo los paises islámicos han sido acusados muchas veces de atentar contra los derechos humanos por cuestiones comtempladas según ellos en el Coran en materia de identidad sexual, identidad de genero y de culto religioso, a diferencia de Occidente, en estos paises la mujer es marginada y discriminada (reminicencias de Eva y el pecado original) considerada muy por debajo del hombre, los homosexuales son castigados severamente por ser considerada la homosexualidad como antinatural, y estos dos ultimos pueden tener hasta penas de muerte en paises islamico extremistas, asi mismo la libertad de culto no es respetada, la unica religión que sirve es el Islam y quien no respete a Alá y su profeta Mahoma es castigado con penas severas y duras, la democracia es otra de las grandes criticas al oriente medio, puesto que en la mayoria de estos paises no se practica y donde se tiene como regimen politico casi no es respetada, los Estados Islamicos son teocraticos, y el voto popular poco y nada importa.






El fundamentalismo no es propio ni exclusivo del Islam, como tampoco lo es de ninguna otra religión o sistema de creencias. Es, ha sido, y seguramente también será, común a varias religiones. Basta con fijarse si no en las cruzadas católicas que terminaron con la expulsión de judíos y musulmanes de la península ibérica o, en plena actualidad, en los amplios sectores conservadores —y muchas veces también radicales— que sostienen en el poder a George Bush o a Ariel Sharon, y las acciones que ambos gobernantes llevan adelante, por citar solo dos ejemplos muy conocidos.


La génesis del islamismo, como movimiento religioso-político está estrechamente emparentada con el derrumbamiento del Imperio Otomano y la abolición del califato por Kemal Ataturk. En la década del 20’ Hassan Al Bana creo los Hermanos Musulmanes, con el objetivo de poder aglutinar al mundo musulmán, a la comunidad transnacional musulmana (umma), comenzando esto a tomar preponderancia política-social. Pero el reavivamiento del Islam como forma política superadora de todos los males será enmarcado en dos sucesos indelebles para el mundo islámico: el primero es la revolución islámica iraní (1979), y el segundo es la resistencia afgana contra la invasión de las tropas soviéticas (1979). Es en este segundo suceso de extrema importancia donde los Estados Unidos, con el imprescindible apoyo otorgado por la República Islámica de Pakistán y Arabia Saudita, países profundamente islámicos (conservadores y tradicionalistas) de población mayoritariamente sunni, querían no sólo expulsar al “invasor rojo y ateo” sino también, contrabalancear el poder y la influencia que estaba teniendo la revolución iraní, liderada por el Ayatolá Komeini. Por otra parte, esos dos hechos, se dieron en forma casi simultánea, lo que generó un sentimiento triunfalista en el mundo musulmán.

¿A qué podemos llamar fundamentalismo islámico?

Como casi todos los fundamentalismos, lo que desean es «volver a las fuentes». Lo que buscan los fundamentalistas islámicos y lo que tratan de instaurar es la vuelta al Corán y a la tradición, sin ningún tipo de intromisión doctrinal, intrusión intelectual o injerencia institucional.

¿Cómo es ese fundamentalismo?

Presenta distintas facetas que van desde la intelectual a la social, pasando por la política. Hay que tener en cuenta que dentro del fundamentalismo islámico hay a su vez distintas corrientes, que en muchas ocasiones están enfrentadas entre sí. Los partidarios del fundamentalismo radical piensan que el Islam lleva en sí todas las soluciones, tanto para las cuestiones de tipo económico como para los demás aspectos de la vida social o individual. Lo esencial es volver a las fuentes de la fe, depurar de todas las escorias y deformaciones provenientes y resultantes de siglos de decadencia (entienden que la pobreza, el atraso económico, la dominación extranjera, etc. se deberían al abandono del Islam). El fundamentalismo invita a los hombres a participar en el quehacer común (en contra de lo que sucede actualmente en muchos países árabes que los habitantes son meros espectadores de las actuaciones de sus gobernantes), si bien, prescinde de la democracia ya que para ellos sólo Dios que es el único legislador que reveló su voluntad en el Corán. El fundamentalismo rechaza hacer concesiones y luchan por imponer la “saria”, (la ley religiosa en su integridad). Mientras los integristas cristianos hacen hincapié en la teología, los musulmanes lo hacen sobre todo en las leyes. La principal preocupación de los fundamentalistas se halla en aplicar la "saria", cuyo resultado ha de ser un Islam integral.

¿Todos los islámicos son fundamentalistas?

Lógicamente no. Hay islámicos a los que se les denomina «fundamentalistas» (usüliyyún) o «islamistas» (islämiyyún), pero hay otras personas a los que podemos llamar «neotradicionalistas» que buscan, sobre todo, frenar el cambio social en nombre de una concepción legalista y puritana del islam. No hay que confundir fundamentalistas con neotradicionalistas. Los primeros intentan imponer el volver a las fuentes y el cumplimiento rigorista de las leyes coránicas. Los segundos se aferran a sus tradiciones y rechazan muchas cosas: nuevas tecnologías, etc.

¿Cuál es la diferencia entre Fundamentalistas y Neotradicionalistas?

Los fundamentalistas no rechazan las nuevas tecnologías para imponer la ley islámica. Quieren crear un gran Estado Islámico. El fundamentalismo se desarrolla preferentemente en medios urbanos y universitarios. El neotradicionalismo no tienen un proyecto político, se aferran a las normas del pasado, rechazan cualquier innovación tecnológica, científica, etc. Se da preferentemente en zonas rurales.

El Islam cuenta con una ética práctica más rigurosa que la de casi cualquier otra religión del mundo. Informa por completo la vida cotidiana del musulmán y la ritualiza mediante fórmulas, gestos y formas de conducta que vinculan estrechamente lo sagrado y lo profano. Así, el Islam, por medio de su libro sagrado, el Corán, se presenta como totalizante, en el sentido de que estas escrituras aparecen (y son así interpretadas por los más fanáticos) casi como una nomenclatura que estipula cómo y de qué manera deben comportarse en la vida los musulmanes. El Corán es un libro de exigencias y castigos. También de muchas otras cosas, ya que todo lo que un musulmán debe hacer está en el Corán, desde el matrimonio, los pesos y las medidas, las reglas de la hospitalidad hasta la vestimenta, la ética, el pago de los impuestos y la justicia.

Existen pasajes hermosos del Coran que estan lejos de la violencia pero tambien alguna que pueden inducir a una lectura del Corán primitiva e irracional. Podríamos señalar iguales pasajes llenos de intolerancia y amenazas feroces en el Antiguo y Nuevo Testamento. No es casual que los judíos (aunque víctimas de discriminaciones y persecuciones en el universo musulmán) no sufrieron ahí ni remotamente los castigos habituales que se les aplicaron en el Occidente cristiano. Por decirlo claro: no hubo un Hitler islámico. Pero el texto islámico (al postular la sumisión a lo Uno y el castigo a los 'asociadores') incurre en una rigidez condenatoria que abarca demasiadas expresiones de la condición humana».

Si bien esto no hace justificable que se asocie Islam directamente al fundamentalismo, y menos aún al terrorismo, es verdad que refuerza la postura de quienes lo ven como una religión con tendencia, cuanto menos, a adoptar posturas radicales.

El terrorismo no es ninguna novedad en el mundo musulmán así como tampoco lo es la utilización de la religión para justificar cualquier brutalidad. El fundamentalismo no es exclusivo de ningún credo, pero cabe resaltar que, a diferencia del islámico, ninguna de las formas de terrorismo que ha conocido el siglo XX había acudido de modo tan radical a los libros sagrados como argumento para la destrucción del otro.




El terrorismo islámico es principalmente el resultado de la errónea política exterior norteamericana, en el interés primordial del petróleo, de Oriente Medio y el mundo islámico.Desde su errónea y fracasada política de alianzas con Afganistán contra la URSS, y con Irak contra Irán, que finalmente se les ha vuelto en contra.Pasando por su incondicional apoyo a Israel, provocando un continuo foco de desestabilización en la zona. Hasta la permanencia de tropas norteamericanas en lo que llaman los musulmanes su tierra santa.Lo que produce que muchos de éstos se sientan oprimidos, acrecentando y recrudeciendo su fundamentalismo islámico y su odio por Estados Unidos y aquéllos que colaboren con éstos, hasta apelar a una guerra santa.El último caso, para darles posiblemente otra motivación más ha sido, y es, la guerra y ocupación de Irak.

¿Occidente teme al Islam?

Occidente tiene miedo de que el Islam sólo pueda vivirse de una manera fundamentalista. Este temor va siendo confirmado, es verdad, con las noticias que nos llegan de Argelia, Egipto, Sudán, Irán. Sin embargo, todos esos países viven en la necesidad de definirse y de recuperación de identidad tras el período de la colonización. Su sentimiento de inferioridad frente a los avances tecnológicos de la cultura occidental ha sido muy fuerte. El integrismo que viven es su forma concreta de nacionalismo. En Argelia han probado ya el modelo francés y el modelo socialista. Hoy claman por ensayar una solución propia. A toda esta situación hay que sumar la enorme corrupción de sus gobernantes y la pobreza extrema de una población que crece mucho más que la economía.

Con la desaparición (al menos en términos de realpolitik) del comunismo, Estados Unidos andaba a la búsqueda de otro enemigo que lo suplantara. Con los atentados de las Torres Gemelas y el Pentágono y la reivindicación de ellos por parte de la organización Al Qaeda, el terrorismo islámico fue El elegido como factor de cohesión y,como coartada para cualquier exceso. Desde entonces el terrorismo «por la voluntad del liderazgo estadounidense más que por su propia fuerza se convertía —contra toda evidencia— en el primer problema del mundo». Por ello no deben sorprender los intentos que desde diversos sectores de ese país, principalmente el comunicacional, se hacen para acrecentar la percepción de los islamistas como El enemigo ya no solo de la nación sino de todo el mundo moderno, democrático y civilizado.

Aunque tendenciosa y con pocos argumentos reales a su favor, esta tesis, la del «choque de civilizaciones», repetida incansablemente por George Bush, ha colado con facilidad. Entre otras cosas ha permitido la reelección del mandatario estadounidense.

La buena acogida que este planteamiento tuvo, al menos, en gran parte del resto de países de Occidente — con su correspondiente difusión—, ayudó a extender la idea de la amenaza islámica y así empezar a abonar el terreno para futuras acciones, como las que se ejecutan hoy en Afganistán o en Irak.

Que el fundamentalismo islámico existe, no puede negarse, al igual que tampoco puede obviarse que, en su versión terrorista, mata y destruye, y por lo tanto infunde miedo y preocupación.
Ésta es una realidad incontestable. Ahora, lo que sí es cuestionable es su dimensión. A partir del 11-S y lo que vino a continuación (bombardeos en Afganistán, la guerra de Irak, los atentados del 11-M, etcétera), se ha elevado al terrorismo —principalmente el islámico— a categoría de máxima amenaza para la humanidad. Pero, ¿es esto realmente así?, ¿no son el hambre, el sida o las agresiones al medio ambiente asuntos mucho más nocivos y dramáticos?, ¿no son más violentos y mortíferos que el terrorismo?¿No resulta acaso más urgente y necesario declararle la guerra total a esos males?

En esta lucha sí, por una vez y sin importar las cuestiones de religión, haría falta una buena dosis de fundamentalismo. Para finalizar es importante destacar que, frente a la crisis de identidad sufrida por las poblaciones islámicas ante la invasión de la cultura occidental, a la cual se le atribuye la decadencia de la sociedad, los líderes de los movimientos religiosos proclaman, en todos los estados del mundo musulmán, el Islam como una vía de prosperidad, y a su vez postulan los preceptos religiosos contenidos en el Corán como la solución a todos los males de las sociedades. Es por ello que llevan a cabo una expansión de la Jihád a nivel mundial. Si bien dicho motivo no justifica al fundamentalismo islámico y sus modalidades de acción, se convierte en un elemento clave a tener en cuenta, por cuanto deja en claro que para lograr una adecuada comprensión de dicho fenómeno no deben tomarse como parámetro para su análisis, los valores propios de nuestra cultura, sino el marco de la cultura donde se origina. Todo ello sin olvidar que el fundamentalismo representa sólo una manifestación de la cultura islámica y sólo la parte reaccionaria de la misma es precisamente fundamentalista.


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3 comentarios:

  1. Intenso. Creo q ya te lo he dicho pero admiro el trabajo que te tomas con tu blog. Buen trabajo.
    Un abrazo.

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  2. Admirable la redacción, el trabajo, la investigación y todos los demás componentes que le permiten a usted escribir de esa manera.

    Aunque es bien largito el texto lo leí ya que tengo un trasfondo religioso fuerte el cual a pesar de que ha sido un poco trastocado por el hecho de ser gay, no lo pienso a abandonar ya que estoy seguro hace parte de mi esencia como ser humano.

    Aunque se supone que estamos en una cultura de tolerancia a las diversas creencias que hay en nuestro planeta, me queda supremamente dificil aceptar brutalidades como las que realizan los musulmanes en nombre de Ala, porque ese ser no es el mismo Dios de los cristianos, para nada lo es.

    Esta es una religión extramadamente arcaica y sin un fundamento teologico consistente. Hace tiempos con lo de los atentados leí algunos apartados del Corán y realmente es absurdo todo lo que se escribe allí. Lo peculiar para mí es ver el alcance que ha tenido una religión que se inicio sólo como un intento de alcanzar una identidad nacional que se había perdido con el judaismo.

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  3. Aunque cueste creerlo para los muslmanes du dios Ala es el mismo dios que el de los judios y el de los catolicos, ellos tienen una vision muy distinta de la nuestra, pero si te das cuenta, muchos de los mismos fundamentalismos que encuentran los muslmanes en el Coran, existen en la Torah de los judios y en el Antiguo Testamento de los cristianos, la diferrencia es que estos dos ultimos de algunamanera se han sabido adaptar a los tiempos modernos, al parecer los musulmanes se quedaron atrasados ..., yo lei una version traducida del Coran (ojo con las traducciones porque generalmente obedecn los intereses de quienes las traducen, lo mismo para la biblia) y me parecio que existian pasajes muy hermosos, pero como soy agnostico no fue mas que simple poesia, poesia que los musulmanes quizas han malintepretado. saludos y segui leyendome.

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