Siempre les achacaremos poseer dos obras cumbre que marcaron la década de los 90 (Screamadelica) y de los 00’s (XTRMNTR). Siempre miraremos con lupa sus nuevas canciones esperando una nueva obra maestra que llevarnos a la boca. En 2006 Primal Scream regresan con un disco de transición que no se encuentra entre sus mejores trabajos, pero que tampoco nos deja un mal sabor de boca ni mucho menos.“Somos un grupo de rock y nuestro punto fuerte es el directo”. Bajo esta premisa se ha amparado Bobby Gillespie para justificar el sonido de Riot city blues. Un nuevo capítulo de rock stoniano, que asemejándose en intenciones a Give out but don't give up (94) (sin el ramalazo funky de aquél, lo que es de agradecer) y dejando a un lado la electrónica y el rock futurista de su última trilogía, mezcla los sonidos más clásicos con una colección de invitados de lujo: Will Sergeant (“When the bomb drops”), Warren Ellis (“'Hell's comin' down”) o Alison Mosshart de los Kills (“Drops”).El nuevo trabajo de la banda escocesa pasa del sonido deslumbrante con aires hillbilly y mandolinas de “Country Girl”, a recordarnos a los Stones de mediados de los 70 (“Nitty gritty”, “Suicide Sally & Johnny Guitar”) o a Muddy Waters (“Boogie Disease”). De la lisergia contagiosa (“Little Death”), a la armónica y los coros de “Sometimos I Feel So Lonely”.
Diversión, desparrame y desparpajo sin concesiones ni complejos, en un disco de emociones primarias a flor de piel, rebosante de rock grasiento y con unas acertadas gotas de lisérgica psicodelia, que enamorará a los que como a mi, les encantan los Primal Scream más stonianos, y que por el contrario horrorizará (¿?)a sus seguidores más modernos y electrónicos. Chicos, la controversia vuelve a estar servida, pero nosotros estamos de enhorabuena.

Si te gustó aquel maravilloso Give out but don’t give up que Primal Scream editaron en 1994, seguro que te gusta este Riot City Blues. Pero cuidado, Riot City Blues no es un clon de Give out. Tiene un sonido más sucio y crudo, y es más acelerado, ya que donde en aquél había emotivos ejercicios de soul sureño, aquí tenemos iracundos ejemplos de boggie y R&B, existiendo en todo el disco, únicamente dos momentos donde el frenesí y la excitación dejan paso a la introspección y el recogimiento, la psicodélica e intensa Little death, con su espeluznante e insano ambiente y la preciosa balada de soul sureño, Sometimes I Feel so lonely , con esa nostálgica armónica que parece rescatar el espíritu del mejor Arthur Alexander y que cierra el disco de una forma impresionante.
Un disco que se abre con Country Girl, una de las canciones más rotundas que han hecho Primal Scream últimamente. Un single perfecto, de rock pegadizo y contundente, con un estribillo demoledor, y una enloquecedora mandolina. Insisto, una canción rotunda, con la fuerza de los Stones y la magia de los Faces de mi adorado y malogrado Ronnie Lane. Stones-Faces, demoledora combinación que explota con toda su crudeza en otros momentos del disco, como en la poderosa, desgarrada y vibrante Nitty Gritty, hija bastarda del fantástico Sticky Finger de los Stones; en ese blues acelerado y enloquecedor que es 99th floor con esa penetrante guitarra; en la sudorosa y grasienta We’re gonna boogie, pedazo de entrecortado R&B negroide, donde las guitarras ceden el protagonismo a una exultante armónica; en la campestre y vital Hell's Comin' Down, que me recuerda a los Slim Chance de Ronnie Lane y cómo no, en la que será su nuevo single, Dolls, un perfecto y excitante ejemplo de descarado, presumido y narcisista “dulce rock & roll”, repleto de furiosos e impactantes guitarrazos.

Como ves, un disco que no inventa nada, pero que desprende un intenso y acertado sabor añejo, realizado con muchas ganas y entusiasmo, como si de unos principiantes se tratara, y que rezuma buen rollo por los cuatro costados. Un disco, donde también hay cabida para ese rock violento y acelerado, marca de la casa de los últimos años, pasado por la trituradora del punk, aunque esta vez sin aditivos ni envoltorios electrónicos, como es el caso de la explosiva Suicide Sally & Johnny Guitar, y de la más calmada y algo lisérgica When the bomps drops.
Como dije un disco que de innovador nada tiene, si quieres escuchar algo nuevo, no te gastes en este, pero si lo que queres es escuchar al rock en su estado mas primitivo entonces este disco es el indicado, un disco de rock agresivo, en lo personal prefiero escucharlos en una discoteca (recordando el gran clasico de todos los tiempos "SOME VELVET MORNING") y bailarlos en lugar de hacerlo en un concierto de rock garage.
GENERO: ROCK
PUNTUACION: 6.0 / 10

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