
Un enfoque sociologico para las diversas generaciones de varones gays. El hecho de que el Estado y los actores políticos se posicionen ante el objeto "homosexualidad" requiere una explicación porque parecería una impertinencia que todos aludan a una práctica sexual; es decir, a una práctica de índole privada cuyo desarrollo no podría acarrear consecuencias más que a quienes las realizan. Sin embargo, fue el Estado el que creó un régimen de incumbencias relacionadas con el sexo y, literalmente, creó a la homosexualidad como un problema para sí mismo. La homosexualidad -tal como la conocimos hasta hace pocos añosnació como un problema del Estado.
Al crearla, la transformó en un asunto público, un asunto sobre el cual, por definición, toda la sociedad tendría derecho a opinar, ya que el dominio de lo público comprende la evaluación de todo aquello que se crea que puede traer consecuencias para todos y no sólo para los actores privados. Pero, desde una óptica estatal, con el correr de los años semejante absurdo trajo una consecuencia impensada: la formación de una estridente identidad homosexual forjada en la clandestinidad. Allí comenzaron los problemas para el Estado. Cuando los gays comenzaron a hablar por sí mismos, el Estado resucitó la virtud de la "tolerancia" con la esperanza de realizar un pacto para que todo volviera a la normalidad. El Estado se comprometería a tolerar siempre y cuando la homosexualidad no se dejara ver ni escuchar. Sin embargo, el pacto no se cerró. En adelante, la homosexualidad no sería el problema público del Estado creado por el Estado, sino un problema público para el Estado creado por los homosexuales, justamente como respuesta a la forma en que el Estado los había creado como un problema. Así nació "la cuestión gay".
¿Qué experiencias en común pueden tener dos gays, uno porteño de más de 40 años, otro nacido después de la transición democrática? Finales de 2006. Buenos Aires se promociona como meca gay y no sólo para Latinoamérica: unión civil, joviales marchas del orgullo, noche, tango y dulce de leche. Pero ¿qué hay detrás de todo aquello? Inspirado en las teorías de Pierre Bourdieu y Ervin Goffman, en La cuestión gay, el sociólogo Ernesto Meccia propone una nueva mirada sobre la experiencia homosexual local. En el libro –que no por nada lleva por subtítulo “Un enfoque sociológico”– coinciden teoría y sexualidades para alumbrar, a través de voces múltiples (ilustres y anónimas), los reversos insospechados de una intimidad que, si bien se exhibe con un ímpetu apenas imaginable una década atrás, sigue sufriendo las huellas de siglos de discriminación.
La cuestión gay se inscribe en la tradición local signada por Médicos, maricas y maleantes, de Jorge Salessi; Historia secreta de la homosexualidad en Buenos Aires, de Juan José Sebreli, o y el más reciente Sueños de exterminio (2004), en la clave ensayístico literaria de Gabriel Georgi. Si Fiestas, baños y exilios, investigación de Flavio Rapisardi y Alejandro Modarelli, descubría la vida cotidiana de la comunidad gay durante la dictadura militar, en tono casi opuesto y hasta pedagógico, La cuestión gay busca ocupar un espacio vacío dentro de la historización de la experiencia gay en democracia.
Luego de presentar la homosexualidad como una experiencia social, Meccia dedica un capítulo entero a impugnar el concepto de “tolerancia”, indisociable de la violencia simbólica con la cual el Estado pretendió normalizar las voces que desde el interior de la comunidad intentaban contar su propia historia. En esa línea, el sociólogo impugna el “imperativo heterosexual” y reflexiona sobre la actualidad del movimiento por los derechos sexuales en el país y sus espinosas redes de alianzas, recelos y desavenencias varias.
Quizás el hallazgo del libro sean sus últimos tres capítulos donde el autor se dedica a reflexionar sobre los cambios en la vida cotidiana acontecidos a partir de los ‘80, marcados por la epidemia del sida. Meccia propone una suerte de careo intergeneracional entre gays mayores de 40 años y aquellos menores de 30, en el que a través de vívidos testimonios donde se contrastan las experiencias de la última generación marcada por el diagrama disciplinario y la primera generación de jóvenes autonomizados del Estado.
Apelando a los “estilos de vida”, Meccia indaga en algunas figuras de la iconografía gay (homosexualidad masculina masculinizante vs. homosexualidad masculina feminizante) para analizar los modos de discriminación presentes dentro de la misma comunidad y su lucha por imponer la representación “legítima” del ser homosexual. No falta el relevamiento de la primera (y equívoca) experiencia del culto religioso que abrió sus puertas a sus feligreses gays ni “El terrible dilema del sauna”, capítulo final, donde Meccia se zambulle con buen humor en las trampas que el lenguaje cotidiano impone a una comunidad siempre fallida.
Un libro imposible 20 años atrás y que hoy... ¿se podrá leer en el colectivo? FUENTE: PAGINA12
Ernesto Meccia es sociólogo, egresado con Diploma de Honor de la UBA. Master en Investigación en Ciencias Sociales y candidato a Doctor en Ciencias Sociales de la UBA. Ha dictado numerosos cursos y seminarios de la especialidad mientras se desempeña como Profesor adjunto en la carrera de Comunicación Social y en el Ciclo Básico Común. Acaba de publicar un libro: “La cuestión Gay”, Gran Aldea editores. Allí aborda la complejidad de la experiencia humana de las elecciones sexuales y la oscura atmósfera de ocultamiento y discriminación que hasta ahora ha impedido pensar con libertad acerca de ellas.
Emplea con naturalidad las herramientas conceptuales de la sociología y las pone al servicio de pensar –con sus categorías propias- el mundo en el que vive. Desde la perspectiva de Pierre Bourdieu o Erving Goffman mira con lucidez el mundo Gay y extrae conclusiones reveladoras. La discriminación explícita o latente, las transformaciones que la epidemia del SIDA ha estimulado en las concepciones sobre la sexualidad. Rechaza la “tolerancia” y reclama con vehemencia el “reconocimiento”, la escucha y la visibilidad de personas que han hecho una elección sexual adulta. Impugna el “imperativo heterosexista” y argumenta con razones sólidas y fundamentadas.




























2 comentarios:
Hey... hacía tiempo que no dejaba un comment... sorry!!
La verdad quise dejar un comment en el último post, pero aún no escucho la canción (en la oficina no puedo)... prometo hacerlo mas tarde en casa y comentar... ;)
Sobre el libro, la verdad las lecturas que hago son menos... como decirlo... temáticas(¿?)... prefiero a Isabel Allende o Pablo Cohelo, pero valgan verdades, me llamó la atención este libro... me pregunto si lo encontraré aqui en Lima????
Un fuerte abrazo
Marco te recomiendo la cancion lo que significa es hermoso ...
Con respecto al libro te comento que recientemente salio a la venta aqui no se si sera editado en otros paises tratare de averiguarlo y luego te comentare, pero realmente vale leerlo para entender un poco de la "cuestion gay" en Argentina.
Saludos
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