
FASCISMO: Exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y los localismos en beneficio del centralismo. Utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder en el que se concentra todo el poder. Aprovecha los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda, y los desplaza contra un enemigo común real o imaginario, interior o exterior, que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de forma irracional, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población . Es expansionista y militarista, utilizando los mecanismos movilizadores del irredentismo territorial y el imperialismo que ya habían sido experimentados por el nacionalismo del siglo XIX.(Fuente: wikipedia) http://es.wikipedia.org/wiki/Fascismo

Los Estados Unidos son en realidad los herederos anglosajones del Imperio Británico, por eso a la guerra de Afganistán la denominó Robert Fisk como la cuarta guerra angloafgana (tras las tres que tuvo el Imperio británico en el lugar), aunque no sólo ha ocupado el puesto colonial de Gran Bretaña en el mundo, sino el de todas las demás potencias europeas: Francia, España, Alemania, etc., constituyéndose como el Nuevo Imperio Romano, a la búsqueda de un antagonista desde que finalizó la guerra fría, que piensa haber encontrado en el enemigo difuso que mienta ya la palabra terrorista y generaliza en el mundo islámico. El fascismo clásico terminó pero aún queda un nuevo fascismo distinto del antiguo pero igualmente totalitario encarnado por Berlusconi en Italia pero aún más por Bush en los Estados Unidos, por lo que: "Es necesario denunciar la vuelta de un oscuro ejercicio del poder" (Dario Fo El fascismo ha regresado a Italia. Rebelión 14 de febrero del 2002 / Le Monde, 11 de enero de 2002).
La rendición incondicional de la Alemania hitleriana en Berlín, el 9 de mayo de 1945, y la de Japón, el 16 de agosto de ese mismo año, en Tokio, pusieron fin a la II Guerra Mundial, uno de los conflictos más sangrientos y devastadores de los tiempos modernos, en el que se vieron envueltos mil 700 millones de personas de 61 naciones.
Al término de la II Guerra Mundial las renovadas ansias de los pueblos de vivir en un mundo de paz; de justicia, bienestar y progreso social, de respeto a los derechos fundamentales del hombre; a las normas del derecho internacional, entre otros nobles objetivos, dieron vida a la Organización de Naciones Unidas.
Seis décadas después, la ideología fascista que armó a aquellos verdugos de la humanidad ha resurgido con inusitada fuerza.
La política belicista, genocida y hegemónica que ha caracterizado al Gobierno imperialista de Estados Unidos tras aquella contienda, es acabada expresión de la supervivencia de la ideología fascista.
Aunque las guerras desatadas contra Corea del Norte y la República Democrática de Vietnam, culminaron en una estruendosa derrota militar, política y moral para Estados Unidos, éste no demoró en lanzarse a nuevas aventuras bélicas.
Los últimos 50 años de historia estadounidense resaltan la confirmación de que las ideas fascistas no murieron con la derrota militar de la Alemania hitleriana.
Ellas tomaron fuerza bajo la Administración Reagan, cuya ideología conservadora, racista, de predominio mundial, y de vuelta al capitalismo salvaje, quedaron plasmadas en los neofascistas Documentos de Santa Fe I y II.
La invasión y ocupación de países; la subversión y derrocamiento de gobiernos populares; los asesinatos de dirigentes políticos, los bloqueos económicos, los sabotajes y el terrorismo de Estado, entraron a formar parte del arsenal político norteamericano para hacer prevalecer su condición de primera gran potencia imperialista mundial.
Las agresiones mercenarias; atentados terroristas, sabotajes y bloqueos contra Cuba; las intervenciones armadas en Panamá, Santo Domingo, Granada y Haití, entre otras; las guerras sucias contra Nicaragua, El Salvador y Guatemala, las actuales amenazas contra Venezuela, forma parten de este largo e infame expediente de injerencia en los asuntos internos de otras naciones.
En el orden económico, la globalización neoliberal es otra de las armas utilizadas para rendir por el hambre y la miseria a los pueblos pobres y subdesarrollados del mundo.
Encubiertas en una infame campaña mediática de desinformación surgieron las “doctrinas” de la guerra preventiva o relámpago en cualquier oscuro rincón del mundo, en que los intereses de Estados Unidos requirieran de los recursos y materias primas para su economía.
No fue la “lucha contra el terrorismo internacional”, como proclamara falsamente el presidente Bush, la que llevó a la Casa Blanca a ocupar a Afganistán e Iraq, sino el propósito de dominar las rutas del petróleo y el gas y asegurarse nuevas zonas de influencia en Asía y el Oriente Medio, cuya penetración inició con la Guerra del Golfo en 1991.
Las masacres de la población afgana, la aniquilación de más de cien mil iraquíes por las tropas de asalto norteamericanas y sus aliados; las brutales torturas y vejámenes a los prisioneros en las cárceles de Abu Ghraib y la Base Naval de Guantánamo, son métodos similares a los que en su tiempo aplicaron las hordas nazis contra los pueblos invadidos y en los campos de concentración, donde murieron millones de víctimas inocentes de las atrocidades fascistas.
En su incontenible tendencia de explotación y subyugación de la humanidad entera, el complejo militar-industrial estadounidense expande sus negocios de la muerte, con un presupuesto record para el próximo año de alrededor de 580 mil millones de dólares.
Esta suma es 1.14 veces superior al Producto Interno Bruto (PIB) del país más grande de América Latina, Brasil; 4.4 veces superior al PIB de Argentina; más de diez veces superior al de cualquier otra nación sobre la tierra; superior al de los gastos militares combinados de las 25 naciones siguientes y es prácticamente equivalente a los costos directos de la Guerra de Vietnam, de 584 mil millones de dólares.
El total se compone de la siguiente manera: 420 mil millones de dólares para el Pentágono; alrededor de 80 mil millones para las guerras en Irak y Afganistán; cerca de 40 mil millones para el Departamento de Seguridad Interna (Department of Homeland Security, DHS) y alrededor de 40 mil millones para las docenas de agencias de espionaje y seguridad, entre ellas las catorce que proporcionan “inteligencia positiva estratégica sobre países extranjeros”, según el Programa Nacional de Inteligencia Externa (NFIP), más aquellas que se dedican al nivel “táctico militar y de seguridad” y a dar “respuestas de seguridad a amenazas transnacionales”, como el tráfico de drogas, la guerra informática y el terrorismo.
144 mil millones de dólares de esta suma serán gastados por el Ministerio de Guerra de Estados Unidos, el Pentágono, en la investigación y construcción de nuevas armas que son aún más terroríficas que los existentes. En total suman 77 proyectos de desarrollo armamentista, con un costo total de 1.3 billones de dólares.
La insistencia totalitaria de la dominación unilateral sobre un sistema global que se desarrolla hacia la multipolaridad, es una alarmante expresión de la involución de la democracia plutocrática estadounidense hacia una creciente forma de neofascismo. De hecho, puede entenderse como el anuncio de esa fracción del gran capital estadounidense, sobre el fin de la democracia burguesa.
La manifestación abierta de esa voluntad fascista, avalada por los programas de armamentismo y política exterior, refleja la oligarquización del sistema estadounidense, es decir, la amalgamación de la clase política con la elite económica que convierte las instituciones democráticas formales crecientemente en puro adorno de la realpolitik de esta nueva oligarquía.
Los riesgos y peligros actuales que para la existencia de la especie humana entraña la política hegemónica del Gobierno de Estados Unidos y de sus líderes de extrema derecha, evocan los que acecharon al planeta desde los nefastos días de la subida al poder de Adolfo Hitler y el nacionalsocialismo.
El fascismo tiene hoy un nuevo rostro, el del imperialismo yanqui, empeñado en convertir al mundo en una inmensa aldea globalizada y neoliberal, si es preciso a cañonazos.
ESTADOS UNIDOS, EL FASCISMO Y 1984

"¿Ha leído usted ese libro? Tiene que leerlo, señor. ¡Entonces sabrá usted por qué tenemos que lanzar la bomba atómica sobre los bolcheviques! Con esas palabras, un miserable ciego vendedor de periódicos me recomendó en Nueva York "1984", pocas semanas antes de la muerte de Orwell. ¡Pobre Orwell! ¿Podría haber imaginado alguna vez que su propio libro llegaría a ser un artículo tan importante de la semana-de-odio?"
Isaac Deutscher (1954)
El mundo neofascista autoritario manipulado por los grandes centros de poder mundial imaginado por George Orwell en su obra distópica “1984”, está rebasado por las perspectivas del mundo que pretende crear el Presidente George W. Bush, convencido de haber sido elegido para interpretar y seguir la voluntad divina en las “vísperas” del Advenimiento y de la Guerra de Armagedón que señala el último libro de la Biblia. Junto a colaboradores y socios neoconservadores, fascistas tambien, maneja la tesis según la cual Estados Unidos libra una guerra crucial en defensa de los valores de la civilización occidental y cristiana en contra de las fuerzas del Mal. Para ello, opera dos importantes recursos, ambos interrelacionados y puestos a su disposición tras el atentado del 11 de septiembre de 2001, aunque vienen aplicándose con mucha anterioridad: el uso indiscriminado del poderío militar yanqui en contra de naciones más débiles militarmente, sin miramiento alguno por lo que diga la comunidad internacional; así como también el apoyo solícito automático e ideológico de los grandes medios de comunicación, por supuesto estos gracias a su implacable "politica social del terror". Ambos recursos le han creado a Estados Unidos la imagen de una potencia mundial temeraria, que actúa de modo irracional, con lo cual se convierte en un peligro sin control para la paz internacional y la autodeterminación de los pueblos.
Sin embargo no es el único que emplea estos metodos, el estado bélico y racista de Israel hace lo mismo, usurpando tierras arabes por la fuerza desde hace mas de 40 años, sin que nadie detenga su constante agresión a paises vecinos como por ejemplo el Líbano. Por supuesto las acciones de estos paises tiene consecuencias. El fundamentalismo necesita de la omnipresencia de Dios, dado que atribuirá a Él, a sus mandatos, todo lo que hace. El hombre se asume como el ejecutante de la voluntad divina. Más exactamente: el homo terrorista. El homo terrorista tiene –hoy– dos expresiones: el homo terrorista imperial y el homo terrorista islámico.

Para Bush, dios encargado de erradicar el Mal de la faz de La Tierra, las guerras emprendidas (y por emprender) son “apropiadas y justas”, una especie de Cruzada de los nuebvos tiempos, donde hay que recuperar territorios "santos" como los de Israel y por supuesto hacer prevalecer la democracia capitalista y desigual por encima de todas las cosas. Todas, en función de la seguridad y de los intereses comerciales de las grandes corporaciones de la industria armamentista yanqui que ven en ellas la oportunidad dorada para aumentar sus ingresos. De ahí que el nacionalismo autóctono represente una amenaza que debe combatirse en cualquier región del mundo. Por ello, según Noam Chomsky, “los planificadores militares estadounidenses comparten la valoración de la comunidad de la inteligencia y expertos externos de que aquello que se denomina engañosamente “globalización” llevará a una división cada vez mayor entre los “ricos” y los “pobres”, contrariamente a la doctrina, pero de acuerdo a la realidad. Y será preciso controlar a los elementos rebeldes: infundiendo miedo, o tal vez mediante el uso efectivo de máquinas asesinas de gran poder destructivo lanzados desde el espacio”.
VIDEO: Documental de Barry McNamara y la relacion de Estados Unidos con el fascismo
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Saludos Andercismo...lo que escribes es tan cierto, basta leer el libro de Walter Graziano, "Hitler ganó la guerra" donde se demuestra que Hilter fue llevado al poder por los mismos banqueros de Wall Street, la familia Bush, los Rockefeller y los Rothchilds, para que se convierta en el perfecto monigote que haga estallar la sangrienta segunda guerra mundial. Hoy en día los nazis del "primer mundo" se han fortalecido y tienen planes de concretar el cuarto Reich llamado Nuevo orden Mundial, la profecía de Orwell en 1984 queda corta a las atrocidades que está pasando en realidad en nombre del IMPERIO MUNDIAL (Abu Ghraib, Guantánamo, campos de concentración , tortura y exterminio) . Estos genocidas fascistas quieren exterminar a la humanidad por racismo y una insana sed de poder y conquista mundial, (según tienen planeado quieren diezmar la población mundial de 6000 millones a 500 millones de seres humanos para concretar su nuevo orden mundial, como afirma Thomas Malthus)para esto provocan guerras y hambrunas masivas, crearon pestes como el SIDA, el ANTHRAX, el EVOLA, tienen programas de eugenesia, clonación, esterilización masiva, quieren instalar un microship a cada individuo ciudadano de su aldea global para vigilarlo desde un sistema de satélites hiper-sofisticado, quieren controlar totalmente los alimentos y la energía para ser amos y dueños absolutos de la sociedad, tienen bombas atómicas que arrojarán a la humanidad si el PLAN se les va de las manos, ellos son LOS TERRORISTAS QUE ESTÁN A PUNTO DE ARROJAR VENENOS BIO-QUÍMICOS PARA DIEZMAR A LA POBLACIÓN MUNDIAL...
ResponderEliminarHAY QUE HACER ALGO AL RESPECTO, HAY QUE PELEAR CONTRA ESTE INSANO SISTEMA, ANTES QUE ESTOS DEMENTES FASCISTAS DEL ZIONISMO NORTEAMERICANO MASÓN SE APROPIEN DEL PLANETA, ESCLAVICEN A TODOS, Y NOS EXTERMINEN EN UN HOLOCAUSTO NUCLEAR...
¡HASTA LA VICTORIA POR SIEMPRE ANDERCISMO!
Gracias Caos por tu comentario, imagino que llevabas tiempo esperando algun post mio con estas connotaciones politicas, me alegra saber que concordamos ideologicamente. Es siempre un halago que vos leas mi blog, saludos.
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