EL PROBLEMA DEL TRABAJO

LA TEORÌA DEL CONTROL PATRONAL
Braverman partió de considerar que el trabajo humano se diferencia de los actos animales instintivos por su carácter premeditado y conciente. Por eso la concepciòn puede fracturarse de la realizaciòn de las tareas y la actividad concebida por un individuo puede ser concretada por otro. Recurriendo a esta posibilidad de comandar el trabajo ajeno, algunos individuos pueden lucrar con la explotaciòn, si cuentan con los medios para beneficiarse de la ruptura interior del proceso de trabajo.
Durante la esclavitud y el feudalismo las clases dominantes utilizaron directamente la fuerza para explotar a los oprimidos. En el capitalismo esta coerciòn extraeconòmica es sustituida por la exigencia económica de la supervivencia. Los asalariados enfrentan la necesidad de vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario, que es inferior al valor generado durante su jornada laboral. Pero para apropiarse de esta plusvalìa, los empresarios -en tanto propietarios de los medios de producciòn- necesitan controlar directamente -o a travès de sus gerentes- el proceso de trabajo. Braverman estudia las formas en que se ejerce este dominio, porque considera que el control patronal es la llave maestra de todo el proceso de valorizaciòn. Para obtener ganancias, los capitalistas no solo deben contratar trabajadores, sino tambièn disponer cómo se utiliza la capacidad muscular y cerebral de los operarios.
Braverman describe la historia del dominio patronal a partir de la proletarizaciòn inicial de los campesinos y de la expropiaciòn posterior de todos los conocimientos detentados por los artesanos durante el tránsito de la manufactura a la gran industria. Señala que el capitalismo se consolidò cuando los asalariados quedaron privados tanto de los medios de subsistencia cómo de sus sáberes técnicos. La acumulaciòn se desarrolló luego mediante la divisiòn del trabajo en el taller y el disciplinamiento de la fuerza de trabajo.
Pero el hito central de este proceso fue la generalizaciòn del taylorismo durante las primeras dècadas del siglo XX, porque impuso una norma general de administraciòn bajo el principio del control patronal. Con la “organizaciòn cientìfica del trabajo” se afianzò la utilizaciòn de la cadena de montaje, la parcialización y el cronometraje de las tareas y la meticulosa adaptaciòn del esfuerzo de los trabajadores a los ritmos de la producciòn. Taylor nunca ocultó que su mètodo exigía debilitar a los operarios, reduciendo su comprensiòn del contenido de sus labores. Para ello, estableciò un sistema basado en tres principios: dislocar el trabajo de las especialidades, separar la concepciòn de la realizaciòn de cada tarea y concentrar todos los conocimientos en manos de la gerencia. Mediante esta brutalizaciòn explìcita de la fuerza de trabajo intentò optimizar la valorizaciòn del capital.
Para Braverman el taylorismo constituye el principal modelo de organizaciòn laboral que instrumenta la clase dominante. Por esta razòn el principio de transformar al trabajador en una pieza intercambiable de cualquier proceso productivo se expandiò primero a las oficinas con la implantaciòn del flujo continuo de labores administrativas. Luego penetrò también en las actividades comerciales y en los servicios hasta someter a toda la clase trabajadora a las reglas del cronòmetro.
Incluso los ingenieros, técnicos y supervisores que originalmente implementaron la aplicaciòn del šgerenciamiento cientìficoš quedaron atrapados por los efectos y simplificadores de este sistema. Y ni siquera las profesiones liberales, educativas y cientìficas pudieron escapar de la colonizaciòn taylorista. Hasta actividades tan personalizadas como el trabajo de secretaria quedaron sometidas a la monotonía fragmentaria. Para Braverman el capitalismo requiere el control patronal y la taylorizaciòn general.
El taylorismo norteamericano es un ejemplo màs nítido de control patronal, porque fue explìcitamente instaurado para confiscar los conocimientos de los trabajadores calificados. Taylor librò una verdadera guerra para conocer primero todos los secretos de la fabricaciòn, calcular luego los tiempos y los movimientos de los operarios y fijar por ùltimo intensos ritmos de producciòn. Pero una vez transcurrido el impacto inicial de este atropello (1920-30) y al cabo de varias oleadas huelgísticas, los trabajadores pusieron fuertes lìmites a la tiranía de la cadena de montaje y esta resistencia socavó gran parte del dominio inicialmente impuesto por la gerencia (Montgomery).
Al reducir todos los trabajos existentes a un comùn denominador, el taylorismo contrarrestò inicialmente la enorme fuerza social de los asalariados en un país de alto crecimiento econòmico y gran movilidad del trabajo urbana y rural. Pero este éxito patronal se erosionò a partir de los años 40 con la conquista de convenios colectivos, la implantaciòn de la seguridad social y la legalizaciòn plena de los sindicatos (Gordon, Edwards y Reich).
El taylorismo consolidó el poder de las grandes corporaciones al favorecer la eliminaciòn del inventor independiente y subordinar toda la actividad de los técnicos e ingenieros a las normas empresarias. Tambièn inspirò la standarizaciòn de la ciencia, la difusiòn del patentamiento y la incorporaciòn de la ideologìa del šgerenciamiento cientìficoš a la enseñanza y a la pràctica de la ingenierìa industrial. Pero tambièn aquí enfrentò infranqueables resistencias y nunca logrò un consenso absoluto.
LA TESIS DE LA DESCALIFIACIÒN ABSOLUTA.
La conclusiòn màs controvertida de la teoría del control patronal es la caracterizaciòn de una tendencia a la descalificaciòn absoluta del trabajo. Braverman propuso un šcriterio socialš para evaluar la calificaciòn en funciòn del grado de comprensiòn de la tarea que realiza el trabajador y se opuso al šcriterio de ingenieroš que toma en cuenta la complejidad de la màquinas, la dificultad de la actividad o el nivel educativo del trabajador. Criticò el šfetichismoš de evaluar el acto humano del trabajo a partir de las características de los artefactos y estimò que las categorìas más usuales (operario calificado, semi-calificado, no calificado) son ficticias, porque ignoran cual es el dominio que tiene el trabajador de su actividad. De la preeminencia que le atribuìa a la taylorizaciòn dedujo un pronòstico extremo: el capitalismo tiende a šlobotomizarš el cerebro de los trabajadores mediante su descalificaciòn absoluta (Braverman 3).
Algunos autores defienden planteos semejantes en la actualidad, al interpretar que la šflexibilizaciònš reduce las calificaciones (O. Martinez) o que la špolivalenciaš disuelve las especialidades (T.Smith 2). En cambio, otros continuadores de Braverman relativizan este aspecto de su teorìa, destacando que su caracterizaciòn no se refería a la descalificaciòn sino a la degradaciòn, entendida como una dualizaciòn de las tareas (Foster) o cómo mayor control y coordinaciòn patronal del trabajo (Greenbaum).
En el plano empírico algunos estudiosos han descripto la aplicaciòn descalificante de la informàtica en el proceso productivo (Shaiken 2) y la conversiòn de los trabajadores pensantes en autómatas rutinarizados por la nueva monotonìa de las computadoras (Neill). Este enfoque converge con todos los estudios ilustrativos del enorme crecimiento de las šburguer-actividadesš en plena revoluciòn informàtica.
EL PLANTEO RECALIFICADOR.
La crítica màs contundente a la tesis descalificadora ha sido planteada desde la trinchera opuesta, que defiende la existencia de una dinàmica capitalista espontànea de incremento de la capacitaciòn de los trabajadores. Estos enfoques destacan que la pèrdida de calificaciones sólo predomina en las etapas màs elementales de la acumulaciòn, antes de que la competencia potencie la demanda laboral y la búsqueda de operarios preparados (Adler). Ademàs, a medida que aumentan las situaciones aleatorias de la producciòn también crece la necesidad de trabajadores štácitamente recalificadosš, que han asimilado nuevos conocimientos durante su propia experiencia labor.
La continuacion de la explicacion de esta teoria puede ser encontrada en La Teoría del Control Patronal: Balance de una discusión
NEOCLASICOS
El trabajo es racional, una de las manifestaciones de la racionalidad del mercado. El trabajo es universal, pero no es explotado, porque voluntariamente capitalistas y trabajadores acuerdan como establecer esa relación. Por lo tanto el trabajo es entonces voluntario y libre, donde cada agente decide optimizar y maximizar beneficios debido a la racionalidad del mercado en que se encuentra sumergido.
Supone equivalencia entre capital monetario y capital humano , como son equivalentes entonces se negocian en igualdad de condiciones y con esto se asocia la idea de progreso al capital humano.
Critica: Que un individuo posea determinada calificación, no le garantiza una mejora en el nivel de vida del trabajador. Se le contrapone la fluctuación del mercado en la demanda de profesiones y calificaciones.
HETERODOXIA
Supone también que el trabajo es una acción racional. Sin embargo establece que el trabajo es un bien escaso, es decir que su nivel decrece (Teoria del fin del trabajo). La declinación del trabajo es parte del desarrollo evolutivo de la sociedad.
La explotación en esta teoría es relativa y depende del modelo laboral que se aplica en cada sociedad en particular.
Teoría de la regulación. El tipo de trabajo depende del modelo laboral y cada sociedad en particular aplica o tiene diferentes tipos de trabajo. El modelo capitalista que se aplique en una sociedad depende de las instituciones. Son los principios politicos y sociales los que definen el tipo de sociedad y el modelo económico, lo que a su vez establecen el modelo laboral.
La explotación no es intrínseca al sistema, puede minimizarse o desaparecer dependiendo de la fuerza de las instituciones y la estructura social. No existe plusvalía, la explotación tiene que ver con las pujas por la distribución de la riqueza y el ingreso que se dan en el ámbito de lo político y lo social.




























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