Información del FilmAño: 2008
Título original: The Dark Harbor
País: Corea
Director: Naito Takatsugu
Duración: 101 min
Reparto: Shinya Kote, Akaji Maro, Yuko Mishamoto
Produccion:
DIRECCIÓN: Naito Takatsugu
GUIÓN: Noito Takatsugu
FOTOGRAFÍA: Kiyoaki Hashimoto
MONTAJE: Shinichi Fushima
PRODUCCIÓN: Mayumi Amano
SINOPSIS BAFICI 11
Manzo es un pescador solitario, dispuesto a abrir su corazón para encontrar a una compañera. La fiesta de matchmaking organizada por prefectura parece ser la ocasión perfecta, sin embargo vuelve desilusionado a su casa. Esa misma noche se encuentra con una mujer y un niño en su placard, caídos como un regalo del cielo, y, por supuesto, los convence de quedarse a vivir con él. El pescador muere de amor por Mitsuko, su sueño se ha vuelto realidad: de repente tiene una familia. El niño, por su parte, disfruta de la nueva vida. Pero el amor de Manzo no es correspondido y, finalmente, Mitsuko decide abandonar a ambos, a Manzo y a su pequeño hijo. El humor de este film, en tono de comedia, radica en los pequeños detalles, en el modo de mirar la vida cotidiana de todos los personajes, y en ese punto queda claro el link que vuelve a la película felizmente familiar: ¡algo huele a Kitano en The Dark Harbor!CRITICA
Este film puede entrar en relación con cierta estética made in Kitano: planos contemplativos, un buen manejo del fuera de campo, el montaje abrupto como recurso previo al gag, miradas a cámara que buscan la complicidad, y alguna que otra cosa. Lo cierto es que Naito Takatsugu no es ningún Kitano. Hay aroma a Takeshi, pero sólo es eso, una ráfaga efímera de parecido (yo diría que la idea de esconderse en los pastizales o dentro de una marea de flores siempre fue “Kitanesca”, claro). También podría decir que The Dark Harbor es una especie de híbrido que mezcla el humor, la nostalgia y la aspereza que caracterizan a ciertos films de Nobuhiro Yamashita (la escena en donde se ve al protagonista comprar ropa en un local de dudoso prestigio parece arrancada de alguna película del director de Linda, Linda, Linda). En definitiva: muchas similitudes, poca originalidad. Dejando de lado las cuestiones vinculadas con cierta identidad propia, Takatsugu narra la historia de un pescador solitario que cruza su camino con, si se me permite la metáfora en relación a una figura del folclore oriental, una zorra, aquí con forma de mujer (los zorros, según estas fábulas folk, son espíritus malignos y trapaceros, capaces de mutar y engañar a los seres humanos). Esta mujer, o mejor dicho esta zorra, trae con ella a un niño, y ambos, con el correr de los minutos, pasarán a formar parte de la vida del pescador en cuestión. Cerca del desenlace la figura femenina del relato mostrará su verdadera naturaleza, optando por hacer lo que mejor sabe: engañar y traicionar. El director, que evidentemente es un lector de fábulas, cierra el relato insertando una enseñanza simple pero efectiva: “no todo está perdido” (algo que cobra mayor fuerza con el significativo plano detalle final de un pez que acarrea una sorpresa en su interior). Con algunos momentos humorísticos que pueden provocar una sonrisa fácilmente y una escena que es puro humor al mejor estilo del cine mudo donde se prescinde de toda comunicación que no sea corporal (en la que se observa al protagonista intentando encontrar pareja en una reunión con chicas de la ciudad), The Dark Harbor sobrevive. A duras penas, pero al menos lo logra. Ezequiel Villarino
LINKS RELACIONADOS

0 comentarios:
Publicar un comentario