
Titulo: DOMICILIO DESCONOCIDO ("Address Unknown",
2001, Corea del Sur)
Dirección: KIM KI-DUK
Producción ejecutiva: SEUNG-JAE LEE
Guión: KIM KI-DUK
Fotografía: JEONG-MIN SEO
Música: HO-JUN PARK
Montaje: SUNG-WON HAM
Dirección artística: KIM KI-DUK
Sonido: SANG-HO AHN
Duración: 117 min
Intérpretes: DONG-KUN YANG (Chang-guk), MIN-JUNG BAN (Eun-ok), YOUNG-MIN KIM (Jihum), EUN-JIN BANG (Madre de Chang-guk), GYE-NAM MYEONG (Padre de Jihum), IN-OK LEE (Madre de Eun-ok), JAE-HYEON JO (Ojos de perro).
Kim Ki-duk es uno o el mayor (quizás) de los mejores directores de cine koreano que rondan la actualidad cinematografica. Ya antes nos hemos deleitado en este blog con películas como Spring, Summer, Fall, Winter... and Spring (Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom) y la poética Bin Jip (Hierro 3), ambas llenas de alegorias y romanticismo bucolico. Pero el ímpetu genuino de su mejor cine -bucólico, brutal, imprevisible- hay que rastrearlo en la primera década de su carrera, en obras como La isla (2000), Bad guy (2002) y la que nos ocupa, que fue rodada en 2001 y es hasta hoy su película más contundente desde el plano político. A esta época tambien se le suma Domicilio desconocido (Address Unknown).
Ambientado en los años ’70, la película nos cuenta la historia de un pueblo que vive alrededor de una de esas tantas bases norteamericanas que hay ubicadas hoy en Corea del Sur, y como ella afecta a cada uno de los habitantes. El film cruza los caminos de tres jóvenes que sobreviven en medio de la miseria y la alienación en un pueblo rural de Corea del Sur. Cercados por una base militar norteamericana en plena Guerra Fría, los protagonistas deben luchar contra sus instintos básicos en una comunidad desquiciada que perdió todo sentido de la identidad cultural. Ya en la secuencia de apertura, en la que un chico fabrica una pistola de madera con los restos de una caja de municiones del ejército, la película establece su categórica tesis: no hay noción de humanidad capaz de arraigarse en una sociedad organizada para la violencia. Es el relato de la vida de tres jóvenes campesinos, que se cruzan, y cuyas actitudes vitales les unen y les separan a la vez: la resistencia frente a la beligerancia, la entrega al enemigo que pretende ser amigo, o la negación de la existencia de un padre físico.
Domicilio desconocido es un drama seco, desolador, de una crueldad que tiene varios momentos insoportables. Si bien el relato se ubica en un espacio y un tiempo concretos, los personajes parecen deambular por un paisaje posthistórico, como si el apocalipsis ya hubiera tenido lugar, borrando del mapa hasta la más ínfima posibilidad de alegría. Fugarse hacia la demencia se convierte entonces en una opción natural, casi inevitable. Sin el humor negro al que suele apelar para templar sus ficciones, en este film el realizador decidió explorar por primera vez las raíces profundas de la locura social. Los hechos transcurren en una atmósfera enrarecida, con una puesta en escena que parte del realismo sucio para coquetear continuamente con los límites de la abstracción poética.
El cine de Kim siempre es incómodo. Para dar un breve panorama, digamos que en esta historia hay un muchacho que golpea sin piedad a su madre, varios perros carneados y asados para el almuerzo, y diversos elementos punzantes que atraviesan los ojos de los personajes. Aunque así planteado el cuadro es poco tentador, resulta tan arrolladora la potencia plástica con la que el director construye su estilo, tan original y consistente es su mirada, que uno termina seducido por las criaturas pasionales y temibles que habitan ese mundo infernal. Un manojo de dulzura y horror atrapado en un callejón sin salida: eso es el hombre para Kim Ki-duk.
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